*Por Eduardo Luis Aguirre |
Uno de los grandes desafíos de la época es constatar la posibilidad de que los estados puedan enfrentar, con sus tradicionales herramientas decimonónicas a las graves consecuencias y riesgos que se derivan de los grandes poderes tecnológicos. Esa contienda está siendo puesta a prueba por primera vez, en tiempo real y a gran escala. Actualmente, se está sustanciando en California un megajuicio contra Meta en salvaguarda de la seguridad y la salud mental de los niños usuarios de dispositivos y pantallas. La responsabilidad del gigantesco pulpo tecnológico estribaría, según la fiscalía interviniente, en haber diseñado sus plataformas con la deliberada intención de generar adicciones en niños y jóvenes, con fines en principio lucrativos y soslayando frente al gran público la verdadera magnitud de los riesgos.
Es cierto que en el caso hay cuestiones económicas implicadas, que las primeras repercusiones del juicio asestaron a las acciones de Meta un golpe significativo e inmediato que provocó que sus acciones cayeran en Wall Street un 4,4 por ciento.
Pero además de las cuestiones dinerarias en juego (que son fabulosas, ya que la demanda es de 1,4 billones de dólares) hay otras particularidades que nos llevan a indagar qué más está en juego en ese juicio a partir de los riesgos y eventuales daños causados por estas tecnologías.
Un primer elemento indiciario llama la atención: el juicio fue iniciado por una coalición bipartidista de 29 estados de Estados Unidos contra Facebook e Instagram, más allá de que quien impulsa la acción sea el Fiscal General de California (el estado donde se encuentra nada menos que Silicon Valley) y sus pares de Colorado, Nueva Jersey y Kentucky, a los que se plegarían además otros 25 estados. Es decir, estamos frente a un litisconsorcio enorme que se ha coaligado por primera vez en una cuestión que provoca la inquietud de gran parte de la humanidad. Y el proceso, vale señalarlo, se plantea en el país de los gigantes mega millonarios de la tecnología.
«Meta explotó a los jóvenes para aumentar sus ganancias», sostuvo la fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill, durante los alegatos iniciales.
“Los estados buscan no solamente compensaciones económicas, sino también cambios profundos en el funcionamiento de Instagram y Facebook, entre ellos restricciones de edad y modificaciones o eliminación de funciones consideradas adictivas, como el «infinite scroll».
“Por supuesto, las empresas niegan las acusaciones. Mark Zuckerberg afirma que se han tomado oportunamente las medidas tendientes para conjurar los riesgos que se asocian a las redes sociales, sobre todo en el caso de los más jóvenes. Sus abogados intentan devaluar las pruebas incriminatorias y controvierten por ser supuestamente desmesuradas las sumas que integran los ítems indemnizatorios reclamados.
“El juicio, presidido por la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, debería prolongarse unas seis semanas y tendrá entre sus testigos más importantes al CEO de Meta, Mark Zuckerberg, y al responsable de Instagram, Adam Mosseri.
Un jurado emitirá un veredicto consultivo, pero será Gonzalez Rogers quien tendrá finalmente la responsabilidad de determinar la eventual responsabilidad de Meta.
El proceso es considerado una prueba decisiva para una creciente ola de demandas contra las grandes compañías de redes sociales por sus efectos sobre los menores y su resultado podría obligar a modificar algunas de las características centrales de dos de las plataformas más utilizadas del mundo.
Meta además enfrenta miles de demandas similares de particulares, distritos escolares y gobiernos estatales en Estados Unidos, por lo que una derrota en Oakland podría establecer un precedente de enorme impacto para toda la industria tecnológica”(1).
Mientras el pleito marcha hacia su resolución una decisión que data del mes de junio pasado no deja de llamar la atención: el Reino Unido prohibió el uso de las redes sociales a los menores de 16 años. La argumentación es concreta: «Proteger la seguridad de los niños en el mundo digital es una prioridad». De esta manera lo expresó el obispo Arnold, de la Conferencia Episcopal Católica de Inglaterra y Gales, apoyando la decisión. Tiempo atrás, un centenar de expertos en bienestar infantil de Estados Unidos le pidieron a Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, que cerrara Messenger Kids, una aplicación desarrollada específicamente para niños de 6 a 13 años, argumentando que es una plataforma irresponsable.
Los riesgos perjuicios que el uso de las pantallas, a las que indudablemente debe añadirse la IA en niños y jóvenes, parecen determinados. Afectaciones en el descanso y el sueño, el descuido de otras tareas y actividades lúdicas, el debilitamiento de la socialización, la insatisfacción comparativa de imágenes y cuerpos, los efectos que causan los contenidos dañinos o violentos, la ansiedad y la depresión. Claramente, en esos casos se trata de problemáticas asociadas a la salud mental y el litigio judicial mencionado apunta a contrarrestar esos efectos y a repararlos pecuniariamente.
Pero además de estos riesgos, existen otros que hacen a la socialización y los nuevos procesos de subjetivación de niños y jóvenes. Los dispositivos se han multiplicado en todo el mundo y su uso insume horas a todos los seres humanos. En el caso de niños y jóvenes, la cuestión es más severa. Ellos han nacido al influjo de las nuevas tecnologías y sus subjetividades difícilmente puedan dejar de estar colonizadas o influidas por ellas.
Dos preguntas sobre lo gravísimo (en términos heideggerianos), al menos, se nos imponen: ¿Qué nuevas formas de existencia nos depara el mundo? ¿podrá la humanidad controlar este avance decisivo del tecnocapitalismo?
Dice la psicóloga Beatriz Janín: “El niño es pasivizado por las pantallas y queda en un estado hipnótico. Frente a los movimientos vertiginosos, las luces y colores fuertes y los sonidos repetitivos, los niños no quedan atentos (como se suele decir) sino que caen en un estado de Hipnosis. O sea, las máquinas los hipnotizan, dejándolos a merced de ese “otro” impersonal, que no lo tiene en cuenta más que como espectador ¿Cómo apropiarse de su cuerpo y del movimiento de sus manos en ese estado hipnótico? Dificultades en la motricidad, en la atención, en los vínculos con otros, en el sostén de la mirada… pueden ser efecto de esta preponderancia de los aparatos por sobre las personas” (2).
María Casariego de Gainza, por su parte, escribe: “Los avances tecnológicos están al servicio de dejar a los niños paralizados frente a pantallas con pseudo lazos sociales generados con amigos virtuales que jamás conocerán, perdiendo el contacto, desapareciendo los cuerpos (3)
La problemática no es menor frente a la IA, sobre la cual ya hemos abundado al analizar su significación sin precedentes en materia de vigilancia, disciplinamiento y control. Respecto de niños y niñas, la condescendencia lo “artificial” puede desencadenar en tragedias. “Si un adolescente le pregunta a la IA si es buena idea suicidarse y le detalla algunas razones de su coyuntura vital (ruptura amorosa, conflictos familiares, trastorno mental progenitor, consumo drogas, soledad…) es muy probable que la IA le confirme que es buena idea suicidarse e, incluso, le proponga fórmulas eficaces para realizar el acto suicida. Su razonamiento es igual que el que haría si le preguntamos si podemos hacer una buena paella con varios ingredientes que tenemos en casa” (4).
Por último, volveré sobre la idea de esta tecnología y el riesgo existencial. En 2014, el filósofo sueco Nick Bostrom señalaba en su libro Superinteligencia que “frente a la IA somos como niños pequeños jugando con una bomba” (5). Pues aquí se trata, en una suerte de parábola espectral, de niños pequeños jugando con la IA.
- https://www.ansalatina.com/americalatina/noticia/ciencia_y_tecnologia/2026/08/18/meta-a-juicio-29-estados-acusan-a-instagram-y-facebook-de-crear-adiccion_51c78977-f782-4e9b-86d3-3c0734ff307c.html
- Janín, Beatriz: “Las nuevas tecnologías y la constitución subjetiva” https://publicacionescientificas.uces.edu.ar/index.php/infancia/article/view/2011/2035
- Casariego de Gainza, María: “Transformaciones en la subjetividad en niños y adolescentes ¿Qué cambia, qué permanece?” Disponible en https://www.topia.com.ar/articulos/transformaciones-subjetividad-ninos-y-adolescentes-que-cambia-que-permanece
- Ubieto, José Ramón: “IA: una ilusión asubjetiva”, Disponible en https://www.revistavirtualia.com/articulos/1024/algoritmos/ia-una-ilusion-asubjetiva
- Citado por Costa, Flavia: “Vidas artificiales. Del accidente pandémico a las guerras de la IA”, Ed. Taurus, Buenos Aires, 2026, p. 63
Otras fuentes consultadas: Fuentes consultadas: Vatican News; Los Ángeles Times; ANSA Latina



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